Mujeres de Arena



Por: Lizbeth Escárcega
Psicóloga Social, Especialista en Intervención en Crisis
 
“Arena: conjunto de partículas rocas DISGREGADAS

Más de un siglo celebrando a la mujer… repitiendo discursos gastados, que más que conmemorar una evolución significativa, nos recuerdan lo lejos que estamos las mujeres, de recibir un impulso acorde a nuestras demandas personales, familiares, profesionales y sociales.

Estas demandas, que van mutando conforme a los cambios y “avances” universales, constriñen paulatinamente los limitados recursos con los que contamos. Y es justo este déficit, el que  ha contribuido considerablemente, al nacimiento de una nueva especie femenina: LAS MUJERES DE ARENA.

Endurecidas cual roca, como método de sobrevivencia; quienes pertenecemos a esta nueva generación de mujeres, hemos aprendido a llevar una carrera contra el tiempo, a trabajar dispuestas a pagar cualquier precio,  a pensar sin sentir, a llevar una competencia declarada con “ellos”, con “ellas”, pero sobre todo, contra nosotras mismas. Hemos olvidado el camino al amor, por temor a la vulnerabilidad…y para poder mantenernos en pie,  la única salida ha sido fraccionarnos, disgregarnos internamente…como la arena.

Una fracción es TIRANA, exigente, perfeccionista, determinada y dominante. La responsable de nuestros logros profesionales, pero también de nuestros fracasos personales. Vive en una permanente carrera, no da descanso, y utiliza el desafío como método de dominio.

Otra es REBELDE, egoísta, hedonista, sexual, posee dotes de diva y nos arrastra de manera pasional a jugar con fuego, a vivir en el límite de lo prohibido para demostrar simplemente que podemos. Su objetivo es claro: disfrutar y sentir placer en todas sus presentaciones como método de autoafirmación. Es la que hemos desarrollado al sentirnos “emancipadas” de las restricciones socioculturales acumuladas con los años pero,  también responsable de nuestro aislamiento afectivo, de nuestra incapacidad de conectarnos. 

La tercer pieza disgregada es la SENSIBLE, la vulnerable, la femenina, la que tachamos de “tonta” por sentirla débil. La más castigada de las tres, por resultarnos inútil en el mundo en que vivimos: poco nos sirve para avanzar profesionalmente y es el motivo principal de la desventura y sumisión de las mujeres de generaciones anteriores.

Cada pieza lucha por el dominio, dejando pérdidas, angustia, cansancio y discapacidad, como daños colaterales importantes y en muchas ocasiones irreversibles.

¡Necesitamos de las tres! Juntas, amalgamadas, integradas, para poder lograr el tan buscado equilibrio. Requerimos nuevos recursos para desarrollarlas en paralelo, para nutrirlas y dosificarlas, para ser mujeres completas. 

8 de Marzo ¿Celebración o Duelo? es difícil pensar en un motivo de festejo, cuando hemos sufrido una de las mayores pérdidas en la búsqueda de la emancipación: nuestra integración. 

Confío en que en los próximos años, olvidemos las felicitaciones superficiales y verdaderamente incluyamos a la conmemoración, la extinción de esta especie, la erradicación de LAS MUJERES DE ARENA.

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