SEPARAR PARA UNIR
Reflexiones para la prolongación de la vida sexual en parejas estables
Por: Lizbeth Escárcega y Hugo Harrell
Día uno: Baño de
burbujas, ropa interior seductora y tu pose de mujer fatal… ¡nada!
Día dos: Clase de tubo, consejos de la amiga más liberal y aceites comestibles… ¡nada!
Día tres: Depilación completa, ropa de colegiala, reservación en el hotel y la frustración te recuerda nuevamente, que en la vida sexual con tu pareja, no pasa ¡absolutamente nada!
Son algunos de los reclamos típicos y habituales en consulta de un gran número de mujeres que están experimentando una de las situaciones que se manifiestan con mayor frecuencia en las relaciones afectivas de pareja a largo plazo, ya sean dentro del matrimonio tradicional o la unión libre.
Cuando una mujer “escoge” a su pareja para “toda la vida” en sus años de ilusión, piensa que la vida sexual durará por siempre y jamás se pone a pensar en una forma sana de relacionarse; o si su pareja está dispuesta a aceptar las condiciones institucionales y sociales que esto implica.
El resultado: Nos limitamos a buscar una forma única de relación; donde el vivir juntos, compartir la misma cama, supuestamente tener los mismos planes, ir juntos al súper y tener sexo una vez por semana –o al mes-, son la única opción si decidimos tener una vida en pareja.
Esta restricción de posibilidades –una sola, que se ha mantenido estática con los años-, ha logrado que las situaciones domésticas, la rutina, la costumbre y el hartazgo, sean los principales enemigos a vencer, en la lucha por mantener la “llama encendida” en nuestras relaciones.
Hasta hoy, seguimos confiando erróneamente en que:
La fidelidad es la base de todas las relaciones.
El amor es capaz de solucionarlo todo.
El sexo debe hacerse únicamente por amor.
Entre más cosas se compartan, las parejas son más unidas.
¡Y no necesariamente! Debemos recordar que para tener resultados extraordinarios, es necesario realizar cosas extraordinarias, ya que estos factores han minado silenciosamente nuestro deseo sexual… de todos modos hasta ahora, la constante se resume en una vida en pareja deficiente y rutinaria, disfrazada de “amor y tolerancia” que se fuga, en el mejor de los casos, en los prostíbulos, pero que si las cosas no se detectan a tiempo, entonces en la proliferación de las “casas chicas”.
Esta vez no hay opciones: ¿cambio de resultados?... ¡Adelante! Entonces: ¡Cambio de fórmula!
Como en la comida: Por muy rico y sano que sea un platillo….comerlo muy seguido causará repulsión; no es inverosímil, está comprobado que encuentros sexuales ocasionales fuera de la relación, permitirán dar variedad y valor a quien nos espera en casa. Si no, por qué los sexólogos –como procedimiento- antes de diagnosticar una disfunción eréctil o una condición de eyaculación precoz real, primero se sugiere probar con “otra” mujer.
Como una faja: Tal como la estética y la practicidad no necesariamente se encuentran en un solo artículo; las relaciones que funcionan con base en la compatibilidad, amistad y otros valores, NO necesitan forzosamente del amor. ¿Por qué arriesgarlo todo, sólo por sentir “mariposas en la panza” de la Limeranza que es equivalente a un cólico?
Como en un concierto de la Filarmónica: No necesitas ser experto, crítico o músico para disfrutar de un Concierto, al igual que no necesitas estar enamorado para disfrutar del sexo... ¡sexo es sexo! Y se puede disfrutar con todas sus letras, buscando placer, concentrándose en órganos mucho más relevantes que el “corazón”.
Como en la música: Así como los silencios resaltan los sonidos; la generación y delimitación de espacios y tiempos –tuyos, míos y nuestros-, generan lazos afectivos y físicos más firmes. No necesitamos dormir juntos para estar cerca, por el contrario, espacios individuales harán que los varones, dejen de esconderse por horas en el baño y que las mujeres dejen de sufrir por los ronquidos de su pareja.
La cama, es el termómetro en donde se reflejan las disfunciones de todas las parejas…en ese espacio es, donde ni los orgasmos fingidos duran para siempre. Es necesario SEPARARNOS, construir espacios individuales, físicos y simbólicos, para nutrirnos, recuperarnos y disfrutar de una mayor autoconfianza, determinación y creatividad…elementos esenciales para poder UNIRNOS en la cama, entregarnos enteros, dispuestos y sensibles… ¡Hay que SEPARAR para UNIR!
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